El programa de investigación conjunta entre ExxonMobil y Renewable Energy Group (REG) rindió frutos al lograr convertir azúcares de una variedad de fuentes de biomasa no comestible en biodiesel, anunciaron ambas compañías.

“Nuestro primer desafío fue determinar la viabilidad técnica y los posibles beneficios ambientales”, dijo Vijay Swarup, Vicepresidente de Investigación y Desarrollo de ExxonMobil Research and Engineering Company. “Somos optimistas porque los resultados indican un buen potencial para el avance de la tecnología, y esperamos continuar nuestro trabajo con REG”.

Las empresas detallaron que durante su investigación se validó con éxito la viabilidad de la tecnología de fermentación REG en múltiples composiciones de azúcar celulósicas producidas de varias fuentes de biomasa no comestible. La investigación también confirmó que esta tecnología es capaz de lograr reducciones sustanciales en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el diesel convencional.

ExxonMobil recordó que en 2016 firmó un acuerdo con REG para estudiar la producción de biodiesel a través de la fermentación de azúcares de celulosa renovables; ante los recientes hallazgos,  las empresas acordaron extender el programa de investigación y están dispuestos a continuar explorando conjuntamente el potencial de esta tecnología.

“Hoy en día, los biocombustibles se producen principalmente a partir de fuentes de alimentos, como el maíz y la caña de azúcar”, explicó Swarup. “ExxonMobil está desafiando ese paradigma al explorar una cartera de soluciones de biocombustibles a gran escala que no compiten con alimentos y agua. Nuestro trabajo con REG ha sido fundamental para comprender mejor el potencial de conversión de materia prima celulósica a un combustible diesel viable, así como las implicaciones de ese proceso en la emisión de gases de efecto invernadero”.

Por su parte, Eric Bowen, Vicepresidente de REG, señaló: “Creemos que nuestra tecnología tiene un gran potencial como plataforma de innovación en múltiples industrias y no podemos pensar en ningún socio mejor que ExxonMobil para ayudarnos a explotar ese potencial en los combustibles”.

Un avance en la producción de biodiesel celulósico podría tener amplias implicaciones para el sector del transporte, mencionó ExxonMobil en un comunicado. Se espera que la demanda mundial de energía relacionada con el transporte aumente aproximadamente un 25% para 2040, y acelerar la disminución de las emisiones del sector a través del biodiesel jugará un papel clave en la reducción de gases de efecto invernadero a nivel global.

ExxonMobil también está investigando activamente otras tecnologías de reducción de emisiones, incluidos los biocombustibles de algas. En junio de 2017, ExxonMobil y su socio Synthetic Genomics, Inc. anunciaron un avance en la investigación conjunta de biocombustibles avanzados que implican la modificación de una cepa de algas.

Desde el año 2000, ExxonMobil ha invertido alrededor de 8,000 millones de dólares en el desarrollo y despliegue de soluciones de energía de bajas emisiones en todas sus operaciones.