El año próximo, Volvo Trucks comenzará a vender camiones eléctricos de servicio mediano en Europa, y las primeras unidades se pondrán en funcionamiento bajo la gestión de algunos clientes seleccionados a finales de este año.

“La electromovilidad está en plena sintonía con el compromiso a largo plazo de Volvo Trucks para el desarrollo urbano sostenible y cero emisiones”, afirma Claes Nilsson, Presidente de Volvo Trucks.

Los vehículos eléctricos reducen drásticamente el ruido y las emisiones de escape y se abren a nuevas formas de gestionar la logística. Se pueden llevar a cabo más asignaciones de transporte por la noche y menos camiones necesitan competir por el espacio vial durante horas pico.

“Nuestra tecnología y conocimiento dentro de la electromovilidad se basan en soluciones comerciales probadas que ya están en uso en los autobuses eléctricos de Volvo y en soluciones que se introdujeron en los camiones híbridos de Volvo desde 2010. Los vehículos en sí son solo una parte de lo que se necesita para crecer a gran escala hacia la electrificación”, asegura Jonas Odermalm, jefe de estrategia de productos de vehículos de servicio mediano en Volvo Trucks.

De acuerdo con Odermnalm, Volvo Trucks está en estrecha cercanía con clientes y socios de negocio, trabajando con proveedores para trazar la infraestructura de carga para las ciudades. Asimismo, da la bienvenida a todos los interesados ​​clave para crear el marco necesario para los camiones eléctricos.

“Creemos en la electrificación total para la distribución urbana como primer paso. Sin embargo, estamos trabajando con la electrificación para otras aplicaciones de transporte. Esto es solo el comienzo”, concluye Claes Nilsson.

Según la Organización Mundial de la Salud y la ONU, el 60 por ciento de la población del planeta -alrededor de 5 mil millones de personas- vivirá en ciudades para 2030. Esto es un aumento de poco más de mil millones en comparación con los niveles actuales. Este ritmo acelerado de urbanización impondrá demandas inmensas en los sistemas de tráfico, que en muchos casos ya son insuficientes para satisfacer las necesidades actuales. Dentro de la UE, se estima que la congestión y los problemas de tráfico relacionados cuestan alrededor de 100 mil millones de euros al año.