A fin de hacer más eficiente la movilidad de las mercancías y de las personas, expertos coincidieron en que una correcta planeación territorial como parte de un paquete de políticas públicas de distribución, elevará la eficiencia logística a nivel nacional.

En el marco del XVII del Foro Nacional de Transporte de Mercancías, Juan Pablo Antún, Investigador Titular del Instituto de Ingeniería de la UNAM expuso que lo anterior, al margen de la aplicación de innovaciones tecnológicas son la clave para la competitividad metropolitana.

“Esta competitividad debe leerse tanto al interior de las prácticas logísticas corporativas como en la ejecución de políticas públicas vinculadas a la distribución de mercancías”, comentó.

En ese sentido, aseguró que las bases de diseño para políticas públicas involucran cuatro núcleos clave:

1. Políticas públicas sobre centros logísticos y ordenamiento territorial logístico

Debe realizarse un estudio sobre estrategias de ordenamiento territorial logístico, y definir las bases para promover centros logísticos en el área megalopolitana, en particular en las principales arterias de acceso a las grandes ciudades.

“Así como existen los usos de suelo habitacional, comercial e industrial, se debe legislar el Uso del suelo logístico. Debe establecerse un Plan Metropolitano de Ordenamiento Territorial Logístico, que defina Áreas de uso exclusivo para actividades logísticas (ARAL)”.

2. Políticas públicas en gestión de la vialidad primaria

“Es inaceptable la prohibición a la circulación de camiones de carga en principales rutas de distribución sin un análisis adecuado”. En ese sentido, puso como ejemplo la Ciudad de México, donde se prohíbe la circulación de camiones de carga en el Periférico (ambos niveles), el Viaducto y el Corredor Cero Emisiones (tramo céntrico del Eje Central Lázaro Cárdenas); pero no se promulgaron las propuestas elaboradas en un estudio realizado para la Comisión Ambiental Metropolitana para definir una Red de corredores urbano-metropolitanos de transporte de carga.

“Tampoco se realizó una gestión de la vialidad para el transporte de materiales peligrosos (a pesar de los numerosos accidentes cuya periodicidad y gravedad van en aumento). Sólo existe una gestión horaria de la vialidad en el Centro Histórico.

3. Políticas públicas en asignación de áreas de carga y descarga en la vía pública

“Lamentablemente no existe una política pública de asignación y de gestión de áreas de carga y descarga en la vía pública. Aún se dejan al azar estas operaciones que se realizan estacionando los vehículos de carga urbana en doble fila. Tampoco existe una franquicia de estacionamiento transitorio en los cajones de estacionamiento gestionados por parquímetros.

4. Políticas públicas en promoción de la innovación en vehículos

Los vehículos de distribución urbana, tradicionalmente funcionan con combustibles altamente contaminantes. No existe una promoción a través de esquemas que impulsen la adopción de tecnologías en vehículos de reparto, por ejemplo eléctricos, que gozan de libertad de circulación en los centros históricos. Además no existen estaciones de recarga, que deberían estar disponibles con pago por tarjeta.

“Existe un incentivo fiscal en la compra de vehículos eléctricos e híbridos, pero no existe ningún fondo para promover el desarrollo tecnológico de vehículos especializados en distribución urbana de mercancías”, argumentó.

Finalmente recomendó: “En nuestra sociedad urbana, una sociedad de consumo, es obvia la necesidad del derecho a la movilidad de las mercancías. Es necesario monitorear los cambios en la distribución física, urbano-metropolitana, de mercancías porque contribuyen a un mejor posicionamiento competitivo de las empresas en el mercado, y un mejor desarrollo y calidad de vida de la ciudad, si se diseñan políticas públicas realistas”.