Las amenazas para la economía mexicana son los mismos factores de riesgo para el autotransporte de carga; y el vaivén del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de aranceles a las importaciones realizadas a México, así como los efectos en la logística de sus acciones antiinmigrantes y de seguridad ordenadas en la frontera, urgen a las empresas del sector a estar preparadas para enfrentar cualquier escenario.
A unas horas de conocer poco más sobre cuál será el futuro de la relación comercial de la región T-MEC, las expectativas apuntan a que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá por debajo de 1.0% este 2025, y escenarios menos positivos no descartan una contracción.
Sin duda, hay empresas de autotransporte preparadas para enfrentar un ciclo económico recesivo; sin embargo, existen los elementos suficientes para asegurar que cambiará la forma de hacer negocios entre México y su principal socio comercial en el actual mandato de Trump, lo que tendrá repercusiones en el dinamismo del movimiento de carga.
México ya vivió tres días con aranceles generales a sus productos, lo que ocasionó una caída de hasta 60% en los cruces fronterizos de transportistas. Poco antes, durante la segunda mitad de febrero, las inspecciones de ambos Gobiernos realizadas en las aduanas causaron cuellos de botella preocupantes, en especial en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el recinto más importante de América Latina.
El autotransporte no se salvará de futuras disrupciones en la logística frente a revisiones exhaustivas, ya sea para evitar el tráfico de migrantes, de fentanilo o de mercancías que no cumplan con las disposiciones arancelarias que determine el Gobierno de Trump, previstas para este 2 de abril. Bajo este escenario, es apremiante emprender acciones inmediatas y a mediano plazo, dirigidas a fortalecer las finanzas de las empresas, sin importar su tamaño.
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Ajustes financieros preventivos en el autotransporte
En este contexto, Héctor Manuel Magaña Rodríguez, coordinador de Análisis e Investigación del Centro de Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, comparte: “El ambiente actual vuelve necesario realizar ajustes financieros preventivos como la creación de reservas, fondos de contingencia, reducir deudas y gastos no esenciales, así como replantear proyecciones de crecimiento considerando escenarios de menor comercio internacional”.
Al pensar en la reducción de los costos operativos, los principales focos se dirigen al consumo de diésel, aceites lubricantes y los neumáticos, importantes insumos para el autotransporte. Por ello, el investigador propone la instalación de aditamentos aerodinámicos, sistemas de seguimiento de consumo de combustible y la capacitación de operadores en conducción técnico-económica, un elemento que a estas alturas debería de ser esencial dentro de las empresas de cualquier tamaño.
A lo anterior se suman la calibración de los neumáticos y la ejecución de un mantenimiento preventivo riguroso. En general, es apremiante hacer un balance de las estrategias empleadas y su efectividad para continuar o, de ser necesario, corregir.
La propuesta también incluye incorporar herramientas como el uso de tarjetas de combustible con descuento, y realizar alianzas estratégicas entre transportistas de menor tamaño y sus proveedores, con la finalidad de efectuar compras consolidadas de insumos obteniendo economías a escala, similares a las de una flota grande.
Oportunidad de revisar los números con lupa
La prolongada pandemia por COVID-19 trajo disrupciones en la oferta y la demanda, así como elevados precios de insumos, situación que se agudizó con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, en 2022, obligando a las empresas de autotransporte a realizar ajustes importantes en sus finanzas.
Sin embargo, aún hay áreas de oportunidad que deben ser atendidas, en especial en un contexto de elevada incertidumbre originada desde el Gobierno de Trump, elemento que daña a la economía y los planes de inversión.
Más allá de la situación en la que se impongan o no los aranceles, tenemos detrás un factor que ya hizo el daño que tenía que hacer, se llama: incertidumbre”, sostiene Alfredo Tercero Gómez Bobadilla, asesor financiero especializado en transporte.
Refiere que muchas empresas tienen una vaga idea de cuál es su costo de mantenimiento por kilómetro, y es aquí donde se debe poner lupa:
Las flotas de transporte que recorren todo el país están expuestas a diversos factores, que hacen variar su costo de mantenimiento. Es cierto que se suele establecer un gran promedio, porque las unidades viajan a requerimiento del cliente y no se tienen rutas particularmente establecidas; sin embargo, sí se observa un área de oportunidad en cuanto al control de costos por kilómetro recorrido”.
Para medir este indicador, los transportistas deben aprovechar los datos que les proporcionan los vehículos pesados. Aquí es donde el uso de la tecnología es determinante para detectar esos factores clave para optimizar los costos que enfrentan.
Al tener esa visibilidad, las empresas optarán por mejores prácticas, como el uso del sistema TAG para pagar el peaje, que permite controlar los tiempos de cruce en las casetas, y es preferible en lugar de proveer al operador de efectivo.
Rutas presupuestadas en el autotransporte
El especialista comparte que también se debe trabajar en establecer un parámetro de presupuesto para las rutas. En este caso, reconoce que el transporte está sujeto a una gran cantidad de factores operativos, que impiden tener una medición específica, pero sí es posible tener un margen y, sin mapear todo el país, las empresas deben establecer presupuestos para las rutas más importantes en su operación.
Se deben establecer los presupuestos a partir del costo de mantenimiento y del costo operativo total por kilómetro, pues si me salgo de ese margen, ahí sí tengo un foco rojo y debo ver qué pasó, qué está sucediendo en cierta ruta”, comparte.
En este punto, el experto sugiere incluir esos gastos no comprobables, como los generados por la delincuencia, en rutas donde se tiene que pagar por pasar. Esto al final se vuelve un gasto no deducible, pero que existe y se tiene que registrar
En el grueso de las estrategias para incrementar la eficiencia, la tecnología es un elemento común, que ya no es un recurso lejano o inalcanzable para las empresas pequeñas o medianas, pues sus costos se han reducido con el paso del tiempo.
Gómez Bobadilla refiere un ejemplo: “Es mucho más económico mantener monitoreo sobre una unidad, que enfrentar la pérdida por su robo. También me parece que es un área de oportunidad para la industria del transporte, en el rango medio y bajo, porque se asume que estás incurriendo en un gasto, cuando más bien es una inversión, y debería administrarse como un costo operativo”.
Capacitación de operadores un acierto para las finanzas
Ambos expertos ponen sobre la mesa la necesidad de capacitar a los operadores, no sólo para tener una idónea conducción técnico-económica, también para retener en el equipo a colaboradores comprometidos con su trabajo y que cuidan, incluso, su salud.
La realidad es que aún la capacitación no se ve como una herramienta útil para la mediana empresa, pero si quieres que tu personal esté contigo mucho tiempo, capacítalo. Las empresas deben tener espacio para profesionalizar a su gente”, sostiene Gómez Bobadilla.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el autotransporte de carga general ha enfrentado abruptos incrementos en sus costos, elemento que resta rentabilidad a la industria, en especial cuando los ingresos no crecen a la misma velocidad.
En el primer bimestre de este año, los precios del autotransporte general crecieron a un ritmo de 1.49% anual, mientras que los precios del diésel y los aceites lubricantes lo hicieron en 6.48 y 1.92 por ciento, respectivamente. Los transportistas enfrentan una presión constante.
Así que la propuesta es recurrir al factoraje, evitar a toda costa el sobreapalancamiento y en caso de recurrir a deuda, asegurarse de que la estructura de pago se cumplirá incluso en meses de bajo trabajo.
Aquí se abre la puerta al arrendamiento puro o financiero, como esquemas que dan ventajas fiscales a las empresas. El investigador del Tecnológico de Monterrey insta inclusive a gestionar los riesgos y el adecuado cumplimiento normativo del autotransporte, porque ahí se generan costos adicionales que pesan sobre las finanzas de los transportistas.
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