Corría el año de 1975 cuando don Manuel Sotelo y su hijo, del mismo nombre, compraron dos tractocamiones para iniciar un proyecto que les permitiera independizarse y construir un futuro juntos, en Ciudad Juárez, Chihuahua… así empezó la historia de Fletes Sotelo. 

En ese contexto iniciaron sus primeros cuatro años como emprendedores hasta que unieron a la sociedad a Marcos Álvarez Sotelo, lo que les dio la oportunidad de crecer la flota a cinco vehículos, y lo mejor, afianzar un contrato que representaría un sólido presente y un mejor futuro. 

Se trató de un convenio con General Motors, y aunque para esas fechas todavía eran personas físicas las que conformaban la empresa, su estrategia era continuar como permisionarios, pero de manera muy particular, dedicando su operación a la armadora automotriz. 

Ya iniciada la década de los ochenta, la que sería Fletes Sotelo se convirtió en la primera empresa en aportar los radios de banda lateral para los tractocamiones y también fueron pioneros en adquirir seguros de responsabilidad civil en Estados Unidos.

Como se dijo, gracias al exponencial crecimiento de General Motors, la empresa creció junto con su principal cliente, al grado de aumentar su flota a 25 unidades, lo que suponía una curva ascendente que prometía continuar esa tendencia. 

Para el año 1985, aún sin ser formalmente constituida como Fletes Sotelo, la empresa ya operaba con 70 unidades. 

Tal crecimiento los puso en una encrucijada, ya que había nacido como un proyecto local o regional, de tal manera que sólo contaban con autorizaciones para realizar servicio estatal.

Cuando General Motors se estableció también fuera de la ciudad, Manuel Sotelo decidió comprar a la transportadora Papigochi y romper una especie de candado para seguir creciendo junto con GM.

En este contexto también se dio un importante auge de la industria maquiladora en Chihuahua, lo que de plano se convirtió en la mejor razón para dar ese salto y, ahora sí, constituir formalmente Fletes Sotelo en 1987.

Hacia 1990, ya con 100 unidades, dan por concluido el contrato con General Motors y ahora tienen que buscar nuevos clientes, de tal manera que viajan a Los Ángeles, California, Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México con su oferta principalmente en fletes de importación.

Aquí se marca un nuevo hito, ya que logran establecer una relación muy fructífera con JB Hunt, a quien le ofrecieron el servicio de puerta a puerta con la misma unidad, que en aquel entonces nadie proporcionaba.

Los clientes solían invertir más dinero con el transbordo de mercancías en la frontera, de tal manera que Fletes Sotelo observó y aprovechó esta oportunidad para consolidarse en esta operación. 

En esa época nació una sociedad llamada Hunt de México, con base en El Paso, Texas, y esto dio la posibilidad a Fletes Sotelo de trabajar con Phillips. 

En 1992 presentan a este cliente un proyecto innovador que consistía en la renta de los tractores sustituyendo el cobro del viaje, propuesta que fue vista con buenos ojos. 

Con esta sociedad se adelantaron al Tratado del Libre Comercio, hasta que decidieron concluir la sociedad en 1994.

Pero como ya tenían experiencia y sabían que debían diversificar su operación, un año antes, en 1993, establecieron contacto con Lear Corporation, para darle servicio a todas sus plantas, y dedicándose, principalmente, a la industria maquiladora.

Para apoyar estas operaciones, en 1995 adquieren una hectárea de terreno en el Parque Industrial, a fin de realizar movimientos internos y de interplantas.

En tanto, el Estado de Chihuahua logra atraer un mayor número de clientes, lo que benefició a Fletes Sotelo, pues ya era una empresa grande y con experiencia en este sector. 

Es importante señalar que el crecimiento de la empresa nunca se detuvo, a pesar de etapas cruciales en el transporte como la desregulación y la crisis económica de 1995.  Incluso, para 1999, ya contaban con una flota de 222 unidades. 

Manuel Sotelo afirmó que Fletes Sotelo había crecido conforme a las necesidades de sus clientes y este crecimiento también trajo retos y objetivos, como implementar la certificación ISO 9001.

Pero también en su operación internacional, ya que la empresa muy rápido formó parte de los programas de seguridad C-TPAT y BASC, con los que se da mayor certidumbre y se agilizan los cruces fronterizos hacia Estados Unidos.

Otro diferenciador de Fletes Sotelo está en su plantilla de operadores, coordinadores de tráfico, mecánicos y personal administrativo, pues han desarrollado planes de capacitación para convertirse en un empleo aspiracional para todo aquel que trabaja en el sector. 

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Fletes Sotelo ha logrado establecer relaciones comerciales por más de 20 años con algunos clientes como American Industries, Yazaki, SMTC, Tecnología de Flujo, entre otros.

A través de estos años se han alcanzado un sinnúmero de logros y se han dado pasos muy importantes para consolidarse como líder en el Transporte de Carga en la Frontera.

En mayo de 2003 obtuvieron la recertificación del D.O.T. e implementaron un sistema de seguridad, además de recibir la certificación C-Tpat, Basc y, en octubre del 2014, la certificación NEEC.

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