Lucio “La Bicha” Jiménez siempre supo que de grande sería operador, pues su padre era trailero y no hubo un solo día en que no les contara alguna anécdota, enseñanza, aprendizaje, moraleja o un simple detalle de cada viaje.
Lucio tiene tres hermanos y una hermana: los cinco se quedaban sentados alrededor de su padre para escuchar la nueva historia; el problema venía cuando tenían que repartir su compañía en el camión.
Los cinco se peleaban para que su padre los llevara de viaje; siempre fue al azar o de plano tenían que formarse y la madre era la responsable de llevar el orden y saber a quién o a quiénes les tocaba en el siguiente turno.
Todo en su padre era digno de ser admirado, hasta su 10-28: “La Bicha”. Nunca supieron por qué le decían así, pero les parecía el mejor apodo del mundo y ellos estaban orgullosos de ser sus hijos.
Así los hijos de “La Bicha” crecieron y los cuatro hombres, todos, se fueron convirtiendo en operadores, como su padre. Él fue quien les enseñó a conducir y, de alguna manera, esa instrucción empezó desde la infancia, como si todos lo hubieran sabido desde siempre.
Y también es el caso de Lucio, quien ya lleva 11 años manejando un tractocamión para la empresa Fletes RGC, de Monterrey; incluso uno de sus hermanos también trabaja en el mismo lugar.
A Lucio, que también responde al 10-28 de “La Bicha”, lo que más le gusta de este trabajo es que pueden conocer lugares que de ninguna otra forma podría hacerlo. O no tantos, pues.
“Mi papá siempre nos llevó a lugares en los que aprovechábamos para conocer y hacer algo nuevo, conocer sus comidas, y ahora nosotros lo seguimos haciendo; de alguna manera esto nos conecta con él, ya que físicamente no está, pero siempre nos acompaña”, afirma.
Los cuatro hermanos, además de haber heredado el oficio de su padre, también se quedaron con el apoyo, y lo llevan con mucho orgullo, sobre todo cuando les preguntan la razón.
Pero no todo ha sido fácil, ya que para Lucio Jiménez, ser operador también está lleno de muchos riesgos, principalmente el de la inseguridad, pues se trata de una actividad en la que muy fácilmente puedes ser víctima de la delincuencia.
Y aunque por fortuna a él no le ha pasado algo grave, de a tiro por viaje se entera de colegas a los que ya les robaron el camión, la caja, la carga y, peor aún, algunos que ya no la contaron, pues los índices de violencia ya van mucho más allá de los robos.
Te recomendamos: Mi hija de 9 años me dice que quiere ser trailera como yo: Alfonso ‘Sillas’ Gómez
Para las nuevas generaciones, Lucio recomienda que no dejen de buscar la forma de aprender, ya sea con los propios operadores, en las empresas y también en las escuelas y centros de capacitación, y que si es cuestión de dinero, siempre busquen la manera de conseguirlo, ya que es una de las mejores inversiones que pueden hacer.
Te invitamos a escuchar el episodio más reciente de nuestro podcast Ruta TyT: